Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 10 marzo 2010

La jornada nipona

Unos días tanto y otros tan poco…después de esto estaré dos meses sin escribir, pero hoy me ha dado por ahí… y es que el domingo decidimos celebrar  (bueno, no me atribuyo el mérito, se le ocurrió a Manu, con gran criterio) un día de recuerdos (gastronómicos, claro) nipones. A la una aparecieron las visitas, a las que recibimos con la yukata, el moño y los palillos en el pelo, la mesa muy zen y unas sakura (orquídeas) decorando…sí, somos unos payasos, qué se le va a hacer. Pero vamos a lo importante, que era a lo que venían: a comer algunas especialidades japonesas que es complicadísimo comer en Madrid, porque pese a estar deliciosas carecen del glamour del sushi, el cual tiene tantos adeptos entre los gilipollas anoréxicos del barrio Salamanca. Total, que hubo algo de sushi pero no nos “atiborramos” de él (cita de célebre actriz española a la que tampoco le gusta comer y por eso dice esa gilipollez). Ahí va el menú completo:

Nigiri de salmón

Nigiri de langostinos

Furai (es como currus-o llama a la Tempura Mixta, de langostinos y verduras)

Katsudon

Okonomiyaki

Regando, Sapporo y Kirin

y para terminar recurrimos a los clásicos dulces franceses, pues de esto los japoneses no saben NADA: Moelleux de chocolate y avellanas con helado de más avellanas.

En lo que respecta al sushi, yo sólo preparo nigiris (que son las pelotillas ovaladas de arroz con pescado encima), porque odio (y no soy la única) las algas secas de las narices o nori, y eso que yo como hasta piedras… y pescado crudo, claro. La tempura era un poco de aquí y un poco de allá, pero quedó sorprendentemente rica…

Después llegaron al fin las novedades: El delicioso Katsudon, que es un derivado del no menos delicioso tonkatsu, chuleta de cerdo empanada con panko (un pan rallado raro, como de copos picudos, que forma un rebozo muy muy crujiente) y servida con col y salsa especial tonkatsu…el katsudon es más contundente, porque te colocan la chuleta sobre un bol gigante de arroz, se le añade huevo batido ligeramente cuajado a modo de salsa, cebolla confitada en salsa de soja y azúcar (esto está increíble) y salsa tonkatsu…buf está de muerte!!

Y por fin llegó el protagonista de la jornada, el que motivó este día de conmemoración de la comida-japonesa-de personas-normales-a-las-que-les-gusta-comer: el OKONOMIYAKI, casi lo mejor que comimos en Japón, con perdón del buey de Kobe. Hasta que no lo probé en Osaka no entendí la obsesión de Amelie Nothomb por este platillo, y después llegamos a Hiroshima y allí es la locura: está tan bueno que tienen un centro comercial de 4 plantas en el que sólo hay puestos de comer esa delicia, el “Okonomimura”. La gente occidental dice que es como una pizza japonesa, pero es más, es una mezcla de crepe, fritatta de pasta italiana, tortilla de col….es difícil de explicar y de hacer en una cocina (se hace en una plancha gigante de esas de teppanyaki, aquí con la princess las pasamos canutillas), pero muy fácil de comer ummmmm. Las hay de muchos tipos, aquí la hicimos de estilo Hiroshima, que lleva fideos soba, de trigo sarraceno, bacon y todo lo demás que llevan los okonos: col en cantidades industriales, huevo, masa como de crepe, copos de atún desecado, salsa okonomiyaki de ciruelas, una especie de perejil, brotes de soja y hasta mayonesa….

Es muy divertido de hacer y más de comer, y es contundente, una comida muy completa, pero nos supo a poco, qué de recuerdos… Ya para acabar la tarde tornó occidental, pues las bolas de arroz dulces que comen los tanakas son asquerosas, así que hice un moelleux de chocolate y avellanas (receta cortesía de Julie Andrieu), como un bizcocho jugosillo riquísimo, acompañado de un helado también de avellanas. Sin este toque no hubiera sido lo mismo, porque recordamos la cantidad ingente de pastelerías francesas-occidentales había en Japón: que no cocinen dulces propios no quiere decir que sean tontos!

Domo arigato gozaimass!!

Read Full Post »

Pare, mare y la coprofagia

Hacemos un inciso entre plato y plato (aunque la coprofagia es para algunos una forma de ir de tapas) para felicitar a Paredes por su nueva exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias (Oviedo), que se ha inaugurado hoy y me muero por ir a ver….y de la que felicito a Pare, pongo contenta a Mare porque exploto mi vena bloggera. A todos los que estén estos días por Asturias les recomiendo acercarse a verla, vale la pena…yo tendré que esperar a San José Paredes.

Read Full Post »

Rotolo de espinacas

No es la receta más fácil que haya hecho, pero valió la pena por lo rico que estaba y lo bonito que quedó…Aunque claro,  en España puede que no guste mucho, porque se come muy poca calabaza; no gusta o no se sabe qué hacer con ella.

Pues bien, el “rotolo”  empezó la noche del sábado asando trozos de calabaza en el horno, con sal, cayena picada, pimienta negra, una pizca de canela y un chorrín de aceite virgen extra. Durante media hora estuvo la calabaza con un albal por encima en la bandeja de horno a 180º, y otros 10 minutos destapada…Cuando la saqué tenía tan buena pinta que me la hubiera comido sin más, los italianos la usan de guarnición o “antipasto”. Pero no me la comí, la guardé para el rotolo del domingo.

El siguiente paso consiste en hacer pasta fresca al huevo: 100 g de harina por cada huevo, mezclar, reposar  y luego estirar…Se puede hacer con rodillo, pero no me tiraré un pegote, yo la hago con la máquina de hacer pasta, mil veces más fácil. Para el rotolo (que diré que es como un brazo de gitano de pasta) se necesita un rectángulo de unos 30 por 30 cm y 2-3 mm de grosor. Esa pasta se rellena de calabaza y otras cosillas que hice mientras reposaba la pasta: saltear 400 g de espinacas (mejor fresca) con un diente de ajo, nuez moscada, sal y pimienta. Desmenuzar unos 150-200 g de ricotta y rallar un trozo de parmesano.

Para montar el rotolo, colocar la lámina de pasta sobre un trapo de cocina, de manera que el trapo sea como mínimo 5 cm mayor que la lámina por todas partes, colocar en un extremo calabaza (1/3 a lo ancho y a todo lo largo), machacada y escurrida, después en el resto colocar espinacas , dejando 3 cm al final sin relleno para sellar el rotolo, encima de las espinacas colocar la ricotta, y espolvorear un poco de sal en escamas y parmesano por toda la superficie.

Enrollar muy apretado, luego enrollar sobre él el trapo, atar con bramante bien fuerte y cocer sumergido en agua durante 18 minutos.

Mientras cuece, se derrite a fuego suave mantequilla con hojas de salvia, sal y pimienta blanca. Al cabo de los 18 minutos se saca el rotolo, se desenvuelve, se corta y se salsea con la mantequilla, añadiendo más parmesano en el plato….¡Qué bueno!!

Read Full Post »